16 de Julio de 2001

LA OTRA CARA DEL TOUR

Fdo.: Lampistero

El Tour de Francia arrastra a numeroso público, deseoso de ver a los corredores, pero a veces la espera es demasiado larga. La organización de la carrera francesa prepara siempre, una serie de actividades para entretener a los espectadores. En la línea de llegada es habitual encontrarse con desfiles, exhibiciones, zancudos, muñecos gigantes... o vehículos tan extraños como singulares, todos los años hay alguna novedad, para esto la grande boucle es especial.

 

Los aficionados españoles no encuentran fronteras a la hora de animar a los corredores. Algunos de ellos dedican sus vacaciones para seguir el Tour de Francia, es frecuente ver a los mismos seguidores año tras año en las cunetas, dando aliento a los ciclistas en general y a sus compatriotas en particular. El caso de Agustín Pereira es algo singular, cualquier momento es bueno para contemplar una carrera ciclista. Este gallego no tiene límites, lo mismo está en España que en Francia, si con ello logra vivir de cerca una jornada de ciclismo, lo de menos son los kilómetros. Agustín tuvo suerte y pudo disfrutar unos minutos con el corredor José Enrique Gutiérrez.

 

La ronda francesa ha traspasado, una vez más, sus fronteras y adentrándose en territorio suizo. El público de esta tierra intenta trasmitir sus tradiciones al pelotón y anima el paso de los corredores con sus característicos cencerros, adornados con los colores típicos de la zona. Las tradiciones de los distintos países que atraviesa el Tour de Francia, se pueden aprender con el público que llena las carreteras.