Roberto Heras (USP)

En México, a los 13 años, Roberto hubo de disputar a su padre un partido de tenis para ganar su primer gran trofeo: una bicicleta. Era el preludio de una carrera que empezó en la escuela de ciclismo de Béjar (Salamanca) con Santiago Blanco, bajo la estela de su ídolo: Lale Cubino. Con sus primeros ingresos, le regaló un coche a su padre, a quien ha delegado los aspectos profesionales, económicos y deportivos, y ayudó a sus hermanos a montar un negocio de calefacciones. Practica la pesca y la lectura: su padre le acaba de regalar "El Quijote". Su mascota es un loro llamado "Lucas" a quien pasea en sus hombros, los mismos que hace años aguantaban varias expulsiones en los campos de fútbol, donde Roberto Heras demostraba que no sabe únicamente pedalear.

Este joven bejarano se estrenó con su primera victoria tras dos años de profesional en Kelme, con un triunfo en la subida a Naranco. La Vuelta Ciclista a España vio cómo en la edición de 1999 terminó en tercera posición, el mismo año en que el Giro de Italia ganó la etapa reina del Mortirolo. Un gran escalador.